Aunque no aparece consignado en los diccionarios de americanismos, la palabra “perra” como sinónimo de cuento, la mayoría de los hispanoparlantes sabemos que en el lenguaje popular se utiliza la palabra “perra” para hacer referencia a una gran mentira o a una historia inverosímil: “que perra más grande la que me estás contando”, “contame la perra del endemoniado, otra vez..”, son algunas de las expresiones que podemos escuchar haciendo alusión a esta palabra. ¿Pero de dónde se origina esta expresión? Pues circula una leyenda urbana que se ha transmitido mucho por la vía oral, que esta expresión proviene ni más ni menos, que del francés..
Y es que cuentan que las familias acaudaladas de españoles y criollos residentes en América, allá por el siglo XIX, contrataban institutrices para sus hijos, que por supuesto tenían completo dominio del francés, que era la lengua social por excelencia en aquellos tiempos. Dichas institutrices leían a sus pupilos los fabulosos cuentos de Charles Perrault, el escritor neoclásico que ha alimentado la fantasía de los niños hasta la fecha, con sus inmortales obras infantiles: Pulgarcito, Barba Azul, la Bella Durmiente, La Cenicienta, Caperucita Roja y El gato con botas.

Se cuenta que los niños pedían a las institutrices o a sus familias, cuando estos hablaban francés, que les contaran una historia de Perrault. Historias mágicas que en la mayoría de las ocasiones eran también escuchadas por los criados al servicio de la casa, quienes por supuesto no hablaban francés y entendían la palabra “Perrault” como “perra”; estos repetían las mágicas historias a los demás criados y a sus familias en sus hogares, como “la perra de Pulgarcito”, un niño diminuto que podía ser cargado en un bolsillo.. y así se fue trasladando de generación en generación, por la vía oral, las fabulosas y diferentes versiones de la Caperucita y la palabra “perra”, como sinónimo de cuento fantástico.

Estoy segura que todos conocemos a un buen contador de “perras”, ahora también conocemos el interesante origen de este hondureñismo o americanismo, ya que es en muchos lugares de América donde es utilizado.