Cada guancasco de Honduras es único, pues los santos y las tradiciones realizadas son diferentes en cada lugar. Sin embargo, cada guancasco tiene muchos elementos y aspectos en común con los demás. Principalmente su carácter de celebración de la amistad entre pueblos que vivían en conflicto durante la época colonial; antes o después.

Ni los mismos Lencas saben el significado de la palabra guancasco, según algunos antropólogos. Lo que sí está muy claro es el origen de la celebración: El momento cuando la conquista de los pueblos originales de Honduras había terminado, y los grupos de guerreros mexicanos quienes habían ayudado a los europeos en esta empresa, se habían establecido y arraigado en las zonas conquistadas.

El caso del guancasco Gracias – Mejicapa es muy ilustrativo, pues los habitantes originales de Gracias eran los Lencas y los habitantes de Mejicapa eran indios mexicanos que llegaron al Occidente de Honduras, aliados con los españoles durante el proceso de conquista de estas tierras y sus gentes. Los hombres de Hernán Cortés, por ejemplo, jamás hubiesen logrado derrotar a Moctezuma en Tenochtitlán, hoy México D.F., sin la ayuda de pueblos enemigos de los Aztecas como los Tlaxcalas. Esta experiencia de alianzas fue tan exitosa que se replicó en Centroamérica, principalmente en Guatemala, aunque no hubiera allí el desarrollo cultural, material y económico que tenían los Aztecas, pues los Mayas hacía cinco siglos que habían desaparecido.

En un período de apenas treinta años, la mayoría de los Lencas habían sido conquistados y desarraigados, llevándose algunos de ellos como esclavos para trabajar en las labores más duras de lugares tan distantes como Cuba. Como los conquistadores estaban transformándose en ricos hacendados, urgían de mano de obra abundante para transformar sus terrenos en explotaciones agrícolas y ganaderas. Fue así como obligaron a Lencas Hondureños y Lencas Salvadoreños, a convivir en los mismos espacios territoriales contiguos a los asignados para los indios mexicanos quienes habían participado en los violentos procesos en contra de aquellos.

Como existían multitud de conflictos entre los mismos Lencas, sumados a los nuevos con los indios extranjeros, que implicaban desde litigios por tierras comunales hasta recuerdos de la Conquista, se debía efectuar un proceso de apaciguamiento. Nadie mejor que la Iglesia para llevar a cabo este cometido en la mejor forma, gracias a la experiencia adquirida en la Hispania reconquistada a los Moros o Árabes: Por medio de la Religión y la Tradición Moral – Religiosa expresada en prácticas de reconciliación y perdón con los habitantes.

Así es como surgirá la tradición del guancasco Gracias – Mejicapa: Una conmemoración de la amistad construida a lo largo de ya muchos años, entre los indios nativos y los indios mexicanos que llegaron con los españoles a la región de Gracias, Lempira.