Bahía Tela atardecer

Las otras cuevas de Taulabé

Normalmente, cuando se habla de “las cuevas de Taulabé” se piensa inmediatamente en las ubicadas a la orilla de la carretera CA-5. Sin embargo, de acuerdo a las investigaciones efectuadas por espeleólogos hondureños y extranjeros, podrían existir hasta una treintena de cuevas en todo el municipio de Taulabé.

La abundancia de piedra caliza que conforma la mayoría de los cerros y el intenso régimen de lluvias, son las dos condiciones medioambientales que se combinan en Taulabé, para permitir la formación y existencia de muchas cuevas naturales. El agua de las lluvias disuelve la piedra caliza, cuando se filtra por los poros de esta. Este proceso natural genera varios efectos físico-químicos, de mucha importancia para la vida: Purifica el agua de lluvia para transformarla en agua potable dentro de la profundidad del suelo; fertiliza los subsuelos, al transportar sales minerales y otros nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas y la vida de microorganismos y bacterias benéficas para los animales. Finalmente, moldea el paisaje hasta convertirlo en suaves paisajes de colinas y llanos, donde antes hubo filosas formaciones rocosas.

Casi todas las cuevas naturales poseen agua en forma de un riachuelo subterráneo. Es frecuente encontrar muchas filtraciones de agua proveniente desde el exterior, lo que mantiene un perpetuo goteo que va formando estalactitas y estalagmitas. Las cuevas naturales, permiten la existencia de organismos muy especializados y el tránsito de algunas especies biológicas que vuelan desde el exterior durante el día, como los murciélagos.

Esta atmósfera interior particular de las cuevas naturales, las convirtió en sitios sagrados para los primeros humanos. Según la Arqueología y la Antropología, las cavernas representaban para muchos pueblos alrededor del mundo, “el vientre de la madre tierra” donde al ser depositado el cadáver de un ser amado, este renacería en un nuevo mundo del cual se podía obtener alguna comunicación, por medios rituales y religiosos, especiales.

Muchos habitantes de Taulabé afirman el encuentro de vasijas y otros objetos encontrados en el interior de las cuevas, los cuales seguramente fueron colocados como ofrendas o mensajes para quienes han muerto o para los dioses que se suponía, vivían dentro.

Hay muchas actividades que se pueden realizar dentro de una cueva. En Los Olivos, por ejemplo, es posible caminar varios metros hasta el interior, para ver la enorme estalagmita central. En cambio, en Villa Nápoles el principal atractivo consiste en caminar a lo largo de su riachuelo interior, mientras so observa el brillo de algunas piedras.

Ciertamente, las oquedades naturales son ambientes extremos, que requieren el uso de vestuarios resistentes a la abrasión y muy confortables; usar casco para proteger la cabeza, calzado fuerte y apropiado para avanzar sobre piedras afiladas y por supuesto, una excelente linterna con muchas pilas de repuesto, además de un botiquín portátil y algunas semillas para alimentarse, mientras se explora.

Taulabé está ubicado a 145 kilómetros de Tegucigalpa. Basta con recorrer hacia el Norte, la CA-5 durante dos horas, para llegar a la zona de las cuevas más conocidas. Una vez en el pueblo, se puede solicitar la ayuda de algún guía en el edificio de la alcaldía.


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